Raro en un niño y en la persona joven, las enfermedades periodontales a partir de los cuarenta, se convierten en la primera causa de pérdida de los dientes.

La gingivitis o la periodontitis están asociadas la edad pues es un proceso de envejecimiento que traduce el agotamiento. La persona que ha luchado y combatido mucho, a veces en detrimento de sus convicciones o verdaderos valores, aspira al descanso. Perder los dientes es la manera de rendir las armas: "se acabó, renuncio, abandono". Y efectivamente, los dientes "se caen".

 

El Sr. o la Sra. Perfección, que se canse de luchar en todos los frentes, está particularmente expuesto a las enfermedades periodontales.

La Sra. Perfección, por ejemplo, que quisiera ser una esposa ideal, una madre ejemplar y una profesional impecable, al administrar múltiples actividades escolares, paraescolares y personales, no se da cuenta que su modo de vida sobrecargado la está vaciando poco a poco de su energía. Igualmente, el Sr. Abnegación se entrega sin escatimar, se deja atrapar por su entorno y se agota sin conciencia en actividades que no lo nutren.

La persona que padece de descarnamiento crónico tiene por mucho tiempo la creencia de que todo va bien, que puede resistir y estirar indefinidamente la situación, hasta el día en que aparecen los primeros signos de enfermedades periodontales: sangramientos, dolores a la presión, movilidad. Les dientes móviles muestran que al igual que la halterofilia cuando se ha tomado un peso que supera sus capacidades de resistencia, la persona vacila bajo el peso de las cargas que se impone.

El cuadro agotado en exceso y la madre de familia extenuada por sus embarazos que padecen de gingivitis tienen en común sobrepasar sus fuerzas. Las enfermedades periodontales son un síntoma que espanta, con razón. Es la señal de que el nivel energético ha caído por debajo de la cota de alerta. Es urgente soltar los fardos, detenerse y reposar para tomar el tiempo de enraizarse, de reponer fuerzas. Muy solicitada, la tierra interior, hueso donde ancla el diente, no juega ya su papel de apoyo y de ama de crianza. Agotada, arrugada, ha devenido árida y seca, ya nada puede crecer allí. Las donaciones que son los dientes no pueden desarrollarse allí. Es tiempo ya de descansar, de dimitir de sus obligaciones para regenerar el cuerpo y el alma. Si la persona no lo hace, hay que temer que sus dientes "dimitan" por ella (junto con el resto del cuerpo).

El agotamiento no es solamente físico; es también intelectual, hasta espiritual o existencial. La vida que lleva la persona no la nutre. Por el contrario, su vida la vacía, la dispersa, la priva de sus recursos. Los dientes que caen muestran las donaciones malgastadas. La persona cuyos dientes se descarnan no da pie con bola. Está en situación incómoda con el medio que la rodea. Perder sus dientes es el medio de ya no sentir la dolorosa disonancia: "no estoy viviendo la vida que me corresponde ". El diente, unido al hueso por una micro articulación, el ligamento, es un sensor. Eliminarlo por la enfermedad periodontal es una manera de auto anestesiarse para no percibir más la división entre quien soy y lo que vivo.

Localizadas en una sola pieza, las enfermedades periodontales que llegan de manera brutal traducen la necesidad vital de eliminar una parte de sí resentida como portadora de un sufrimiento imposible de manejar. La persona no tiene otra solución que expulsar el diente, soporte de una memoria ligada a una vivencia insostenible. La inflamación o el absceso asociado a la enfermedad periodontal (que contribuye a acelerar) traduce el estado de rabia interior de la persona de la que toda la energía está concentrada en la erradicación de su muela o diente testigo del suceso doloroso.

La gingivitis y la periodontitis, traducen nuestra angustia frente a un entorno que uno no dominamos. La persona se siente tan impotente como el recién nacido desdentado en que se está volviendo a convertir.

Cuando la movilidad concierne sólo a uno o a varios dientes, traduce el período de trastorno, de flotamiento o de cuestionamiento por el que está atravesando la persona. Expresa un desconcierto o una angustia vinculada a la pérdida de sus referentes.

La frecuencia de los problemas periodontales, gingivitis, etc. No deja de aumentar en nuestras sociedades llamadas desarrolladas.

No es una casualidad.

Los problemas de huesos y de encía reflejan el estrés y las condiciones de vida cada vez más apremiantes y trepidantes que minan a los citadinos sin que estos se percaten. La ruptura con la tierra y su poder regenerador se manifiesta en nuestras bocas a través de la pérdida de arraigo que es el descarnamiento que se sufre con estos síntomas.

Es una invitación a revisar nuestras condiciones de vida, a adaptar nuestras cargas a nuestras capacidades reales. Mientras que el orgullo interior de lo mental todo poderoso nos incita a querer asumirlo todo presumiendo de nuestras fuerzas, la gingivitis, la periodontitis, y en general, todas las enfermedades periodontales, nos ponen frente a nuestra realidad de niño débil y vulnerable

Gracias por visitar mi página: SaludyEmociones.com, la cual esta creada para guardar mis más preciados tesoros y un gran conocimiento. Espero que les sea útil. Para mi es un privilegio compartirlo con todo el que quiera. Les deseo lo mejor a todos !!! Miriam G. Silva

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